lunes, 24 de diciembre de 2007

Aeropuerto


Primero.

Es increíble amor cómo seré de distraído, que he venido sin duda atrasado como siempre a recogerte. Tu avión de seguro hace rato que ha aterrizado y tú has salido y has entrado ya a esta ciudad que desconoces y yo ni siquiera me he dado cuenta. Seguro te has escondido sin querer tras tanto abrazo de despedida, tal vez has caminado despacio para sorprenderme y, al llegar a casa, encontrarme una vida ya hecha. Posiblemente ni siquiera era hoy cuando llegabas, así que salgo a esta ciudad que tambien desconozco y entro a una cabina telefónica. Marco un número al azar e increíblemente contestas tú diciendo que te disculpe, que olvidaste que hoy llegaba. No entiendo, olvido. En las correas de equipaje unas maletas giran hace rato.
Es mi nombre, el mismo que aparece cada tanto pegado a las maletas, el que me saca de todo este confuso pensamiento. Vienen de tu parte, es el tipo de comunicación que has establecido, como si la ruta solo fuera un cable telefónico y los mapas un tablero con el timbre de correos. El tipo ofrece llevarme lo más lejos posible de ti y yo algo así no puedo aceptarlo. Vuelvo a mirar la pantalla con el registro de vuelos salidos,saliendo, llegando, llegados por si en una de esas un error de la torre de control o en el tráfico aéreo nos ha confundido y separado. Que llamarás, que buscarás en registros hoteleros mi nombre, mi seña y yo solo queriendo decirte que no asustes, que esperes, que lo mejor que se hacer es buscarte,que soy un verdadero experto en soñar con que los dias retrocedan asustados lo malmuerto lo quemato.